25 de julio: Día de la Mujer Afrodescendiente

El día 25 de julio de 1992 se llevó cabo el Encuentro de Mujeres Afrodescendientes en República Dominicana. En este encuentro se reunieron 300 mujeres como representantes de 32 países de América Latina. El objetivo de esta conferencia internacional fue definir estrategias de incidencia política y crear alianzas para enfrentar el racismo desde una perspectiva de género, declarándose el 25 de julio como el “Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente”, también conocido como el «Día de la Mujer Afro-latinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora».

Este día tiene como finalidad celebrar, conmemorar y fortalecer la lucha contra la discriminación racial, reconociendo y visibilizando los logros, los valores, la cultura y la sabiduría de las mujeres afrodescendientes en la sociedad. Destacando su presencia en diversos ámbitos como las ciencias, el deporte, el derecho, las artes, la política, el activismo, etc.

Asimismo, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó los años 2015-2024 como el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, bajo el lema “Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo”, señalando que, a pesar de los esfuerzos realizados y las iniciativas emprendidas por los Estados para prohibir la discriminación y la segregación y promover el goce pleno de los derechos económicos, sociales y culturales, así como de los derechos civiles y políticos, millones de seres humanos siguen siendo víctimas del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

No obstante, también es necesario reflexionar que, aun encontrándonos en el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, todavía persisten diversas formas de discriminación y de violencia étnico-racial agravadas hacia las mujeres y que, por ende, no garantizan el goce efectivo del principio de no discriminación y el derecho a la igualdad ante la ley.  

Y si bien los Estados tienen el deber de adoptar cambios estructurales y medidas concretas que permitan erradicar la violencia por razones discriminatorias hacia las personas afrodescendientes y, en especial, hacia las mujeres; recae en cada uno de nosotros la responsabilidad de construir sociedades más justas e inclusivas, en las que impere la tolerancia y el respeto, eliminando todas las formas de discriminación.